El poder del amor
Era casi la una de la madrugada del 15 de abril de 1912. En la cubierta del Titanic, que se hundía, quedaban ya muy pocos botes salvavidas. Los oficiales podían contener a duras penas el deseo de los hombres de embarcarse en los botes para salvar sus vidas.
El amor Se hundió el Titanic una noche oscura en mar sereno como algún charquito, alzó el magnate su cobarde grito, se ahogaba el pobre con su desventura. En ese cuadro de sin par locura Madame Strauss desde un botecito posó su vista sobre un hombrecito allá en el puente y entre la negrura. Entonces recordó su trayectoria, hojeó su vida y repasó su historia con aquel hombre y lo sintió sagrado, y con el pecho del amor prendido Madame Strauss saludó al marido, volvió al Titanic y se ahogó a su lado. Alfredo Campechano
Gloriosa historia de amor. Digna de ser contada e imitada. Es que el amor es el gran motivador del bien. Proviene de Dios y por ello es insondable, indestructible y eterno. Genera vida y estimula el pensamiento solidario con el desvalido y el vejado.
El amor estuvo entre nosotros personificado en Jesucristo. Jesucristo hizo el bien sin prostituirlo, es decir, sin cobrar. Fue ejecutado a causa de la inquina de sus enemigos religiosos. Lo odiaron con el fervor de la envidia. Pero aun entonces se mantuvo congruente con su mensaje: "Amaos los unos a los otros". Sus postreras palabras en favor del hombre fueron una plegaria en bien de sus ejecutores. Procuremos acercarnos a Cristo y recibamos de su amor. *http://www.granadaenlared.com/noticias/0708/27174511.htm |